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   El miedo es un arma de sumisi贸n que tiene los d铆as contados desde el instante en el que usted comienza a despejar las dudas que hasta entonces lo ten铆an arrinconado. A partir de ese momento, los temores alcanzan el estadio de la racionalidad, y aunque no desaparezcan por encantamiento alguno, abren la puerta que permite embridar a la bestia.


Las Palmas de Gran Canaria, 14 de mayo de 2023

   El pasado 13 de mayo se celebr贸 la ‘Primera Jornada Mundial de los Afectados por las Vacunas’, y Gran Canaria se sum贸 al acto, que organizado por la plataforma c铆vica Canarias Despierta y Unida, tuvo lugar en el Parque Santa Catalina de la urbe palmense donde se dieron cita m谩s de un centenar de personas, mostrando que a pesar de todas las zancadillas puestas en el camino por la ‘ciencia’ y los despachos oficiales, el compromiso con la verdad se abre paso.

   Durante la primera intervenci贸n, la abogada Cristina Armas record贸 que uno de los pilares sobre los que pivota el movimiento de denuncia en torno a la mal llamada pandemia no es otro que «dar voz a los silenciados» como v铆a para «romper el silencio» que resulta el factor principal en el que se basa cualquier medida coercitiva, tal y como apuntaba en el inicio de esta cr贸nica period铆stica alejada -y lo aclaro por si alg煤n alma c谩ndida pudiera escandalizarse- de cualquier equidistancia o trampantojo en nombre de una supuesta objetividad. Del parlamento de Armas destaco esta afirmaci贸n: «Dejamos de ser invisibles para convertirnos en indivisibles».

   Posteriormente, se escucharon los testimonios, tanto de afectados como de familiares que han sufrido la desgarradora muerte de un ser querido como consecuencia de haber aceptado (por convicci贸n o presi贸n) ser inoculado con esas sustancias que las autoridades sanitarias dan en llamar vacunas, y que tras los miles de fallecimientos -exceso de mortalidad como las graves consecuencias para la salud de los supervivientes- esos mismos responsables de nuestra salud niegan cualquier explicaci贸n racional, llegando el caso que tanto «los m茅dicos amigos como otros, agachan la cabeza» cuando son interpelados, dijo uno de los afectados.

   Con un cielo plomizo y ruidos de bullicio provenientes de la zona de ocio de Santa Catalina se fueron desgranando las experiencias entre las que destaco las de una mujer que describi贸 el calvario que sufri贸 su padre mientras reclamaba conocer la verdad y de otra participante cuya demoledora afirmaci贸n: «Tengo mucho miedo», ha inspirado el esp铆ritu de esta pieza, una mujer, que a pesar de los pesares, de todo su miedo, entendi贸 que hab铆a que salir de tal c铆rculo vicioso y enfrentarse a los arcanos hasta arrancarles las capas que impiden conocer los porqu茅s.


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